Montag, Dezember 26, 2005

SUEÑOS DE ANTAÑO: ¿Qué Será de Il Zièdew sin Mí?

Este es otro sueño, de aquellos que me encantan y me llenan de desconcierto.

Primeramente, me había enfermado en la semana, y mi último día de haber asistido a la institución fue un jueves. Por lo que concierne a mi enfermedad, que no sé cuál había sido pero lo más seguro es que haya sido gripe o tos, o ambas entrelazadas, mis días en casa se extendieron hasta el lunes de la siguiente semana que también falté a clases.

Mi amigo Haargues visitóme el lunes en la tarde y me preguntó que por qué razón había faltado todos estos días pasados, y le comente que había estado enfermo pero que ya apartir del día de mañana (Martes, y en vez de Mágico, Raro) iba a la preparatoria de nuevo, sin ningún problema y le pedí que me acompañara, por lo que se quedó a dormir en mi casa.

¡Extrañísimo! Ya que Haargues vive muy lejos de mi casa en la Realidad, y no creo que vuelva a irse solito hasta aquí después de su incidente en el camión. Jajaja.

Después de pocas horas de haber dormido (por supuesto, dormí menos que Haargues, ya que no encontraba yo manera de dormirme por lo que tuve que hacer algunos arreglos para dirigirnos a Il Zièdew), salimos de mi humilde y pequeña casa de Lauterbatch y nos encaminábamos ya hacia la preparatoria.

Nos fuimos caminando desde mi casa, y no sé por qué no nos cansamos. Platicamos de cosas y pateábamos los pequeños objetos que se encontraban tirados en el suelo.

Luego, nos detuvimos por mi antiguo colegio donde había yo estudiado la segunda mitad de la primaria y toda la secundaria. Ahí fue donde Haargues y yo nos separamos y no supe más de él durante mi sueño.

Ví a muchas caras conocidísimas, como la de Edwan Laus y la de Marianne Emesari (sí, ¡la mismísima Medemel fhan Bordeaux!). Platiqué con algunos amigos de antaño, y creo haber conversado con la directora de mis últimos años ahí en el colegio. Me comentó de una nueva estructura que se estaba contruyendo y preparando en la área donde nos encontrábamos hablando, cuya función sería la de evitar que el agua de la lluvia cayese en ese pasillo.

Me dió bastante gusto el ver las mejoras de mi antigua institución educativa.

Después de ello, ahora sí me dirigía a donde debía: Hacia Il Zièdew.

No recuerdo quién me acompañaba, si el maestro Hènnard o algún amigo o compañero de la preparatoria (que lo más posible habría sido mi amigo y confidente Gèrades Mavecq), pero me encontraba en Monterreyzentrum acompañado de tal persona, siendo perseguido por otro número de personas.

Tuvimos que escondernos entre puestos de comidas y tienditas de algunas artesanías y otras mercancías. Luego, nos dimos el gran atrevimiento y la más atinada idea de salir del lugar metiéndonos en un camión de transporte urbano sin permiso y manejar hasta haber llegado a Il Zièdew.

Creo que era un Ruta 214, que por cierto no pasa por la preparatoria y en la Realidad solamente lo he tomado una sola vez.

Mi acompañante, ya entonces era Gemaves (Gèrades Mavecq), era quien iba manejando con cierta habilidad y locura el camión mencionado. Ahora el problema era que nos venían persiguiendo también por vías terrestres (me refiero a automóviles, camiones, bicicletas, patinetas, patines, camionetas, y demás).

¿Cómo nos les íbamos a escapar a estos secuestradores? ¡Poniéndole más velocidad al camión y dando muchísimas vueltas sin sentido! Fue así como se las arregló mi amigo Gemaves manejando tal monstruoso medio de transporte.

Hubo una sección de cierta avenida por la que teníamos que dar forzadamente vuelta, para llegar rápidamente a la Institución, pero no podíamos entrar, ya que había cierto obstáculo que lo impedía. No fue hasta que el maestre del volante supo cómo maniobrar para que el camión cupiese en el espacio proveído por aquel maldito obstáculo.

Ya finalmente, llegamos ambos muy apresurados a la escuela. ¡Ya era de noche! Creo que mi amigo iba con mayor prisa debido a que se había inscrito a la Olimpiada de Biología donde él expondría un modelo del cual no recuerdo sus descripciones ni el tema del cual trataba.

Me encontré con algunos maestros de ahí y estuve un poco más tranquilo esperando ahora a que Gèrades Mavecq terminara su exposición de su trabajo ante el Director y otros presentes en la sala.