Dienstag, Februar 14, 2006

MARTES MÁGICO: 14 de Febrero, Día de San Valentín

Es así como comienza el día de hoy, una madrugada en la cual me despierto tras un sueño donde iba demasiado tarde a la preparatorio con unos 75 minutos de retraso, los cuales eran fatales para mi existencia escolar.

Me dí cuenta de que no había apagado la computadora y ni había terminado mi tarea del Vox Scholasticus sobre Michael Jordan. Me sentía como la persona más irresponsable y tonta del mundo en ese momento.




Tenía cosas pendientes, entre tareas e ideas, como el preparar tres cartas, como máximo, para unos amigos de sexto semestre. Pero el tiempo no me iba a alcanzar por lo que tuve que olvidar las cartas a excepción de una la cual pensaba dársela a una mujer a la cual he apreciado muchísimo desde hace un año.

Nos alistamos los tres, el Maestro, Adgrielle y yo, y salimos de Lauterbatch hacia Il Zièdew. Al llegar a la Institución, me bajé con mi gran mochila, mi bagage con mi ropa para practicar baloncesto, y estas dos rosas que habíamos comprado el Maestro y yo anoche.

Al llegar al salón noté que algunos me miraron pero no me comentaron nada personal, de seguro porque nadie tiene las agallas para decir su comentario personalmente.


Bueno, durante las primeras dos horas de física aproveché para hacer y redactar esta carta a esta persona muy especial para mí. Estuvieron pasando a los salones gente del grupo de Internacional del vierte Semester para anunciarnos que les podríamos entregar en ese mismo momento las cartas que quisieramos entregar a nuestros destinatarios, pero decidí llevar mi carta por mi propia cuenta más tarde.

Ya para el inicio de la tercera hora yo ya había terminado de hacer el sobre y el contenido de mi carta, por lo que decidí por una buena vez dirigirme al centro postal de la Institución y depositar mi carta junto con las demás. Pedí licencia a la maestra de Englisch salir al baño, lo que realmente era mentira, ya que dentro de mi chamarra llevaba la carta para evitar comentarios y preguntas. Me respondió que nada más por ser San Valentín me lo permitió.

Salí del aula, y busqué fuera del departamento de disciplina, o mejor llamada Prefectura, el buzón más cercano, pero ya no se encontraba, por lo que tuve que pedir asistencia a los alumnos de internacional y preguntarles si sabían dónde podría depositar mi carta.

Me respondieron de buena manera, además de ser un día bonito y delicado para tratar a la gente.

Fue hasta que unos amigos de aquel grupo me comentaron que podría llevar mi correspondencia a la Sala Polivalente. A la entrada de ella me topé con mis amigos de Haargues y Den-Iram, a quienes les deseé un felíz San Valentín, saludándolos y abrazándolos. Ya al entrar allí, ví cómo todos los congregados pertenecían a aquel grupo de internacional y trabajaban y cooperaban en sus asuntos de los arreglos florales y la organización de las cartas.

No batallé para conseguir ayuda por unos muchachos presentes ahí, quienes me orientaron para saber dónde colocar mi carta para Ella. Después de esto, salí de la Sala y me encontré a Quedecq, aquel muchacho que había descubierto mi blog por las vísperas del Octubre Rosa. Le deseé un buen 14 de Febrero y nos despedimos.

Al llegar a mi salón, durante la clase de inglés, hicimos unas actividades creativas de la maestra; bueno, ni tan creativas ya que se las había copiado de internet. Y un rato después el personal de Escolar nos entregó unos detallitos de parte de dirección. Frescas flores rojas para las muchachas y paletitas en forma de corazón para nosotros los jóvenes.

Esto me recordó al 14 de Febrero del año pasado, donde recuerdo los detalles para nosotros los hombres estaban mejores, eran paletas de chocolate en forma de corazón. ¡Jajaja! Lo cual me recuerda que nos las trajeron en la hora de Ekimasce con die Lehrerin Morales.

En ese momento estábamos contestando unas actividades Java, yo y una amiga, pero en eso se me cae el lápiz el suelo y tuve que recogerlo, pero sin querer le tumbé la paleta a mi amigo Java, ¿y saben?

¡Desde aquel día le rompí su corazón!
Jajaja, ¡pobre Java!



Pero para reparar aquellos daños del corazón de mi amigo Java, esta vez le compré tres boletos para el sorteo de la rifa de un gran peluche del oso Winnie Pooh que estaban organizando los cuates de cuarto semestre.


Después de la clase de Inglés tocó la tercera hora de Física, y al terminar, siguió el elogiado descanso. Busqué a mis amigos y les comenté que fueran a mi salón. Al llegar ahí, a mi amiga Ibis le obsequié una de las dos rosas que había traído. ¡Sí le gustó!

Y después les pedí que me acompañaran a buscar a mi otra amiga a quien debía entregarle la segunda rosa, pero no me refería a Ella. Entonces salimos del edificio y bajamos las escaleras, pasando por donde se encontraban Ella y sus amigas.

Lamento haberla decepcionado de alguna manera, pero yo tenía que hacer lo mío, y además, no estaba haciendo nada malo, ni mis intenciones lo eran, pero como dice la frase, "No hagas cosas buenas que parezcan malas".

Fue así que entramos ya a la Sala Polivalente, donde se encontraba los muchachos de cuarto semestre, donde encontraríamos a mi otra amiga. Saludamos a la entrada del aula a Adgrielle Enan, prima de mi gran amigo Von Valko. Yo me dirigí por mientras con mi amiga y le entregué personalmente su rosa. Me lo agradeció, me sonrió, y me obsequió una paletita.

Después de esto, salimos al exterior por la puerta trasera del edificio. Ví que Ella estaba ahí, con una de sus amigas, la cual creo que divisó que yo ya no portaba ninguna rosa. Quise evitar momentáneamente cualquier vista con Ella tras estos actos, y les sugería a mis amigos dirigirnos a la Zona de las Ventanas.

Nos encontrábamos en aquellas ventanas de antaño donde recuerdo que yo les había confesado a mis amigos mis secretos de color de rosa en esos primeros días de Octubre del 2005, un mes que nunca olvidaré.

Comentábamos qué tan rápido había pasado el tiempo y qué había sucedido hace exactamente un año. Ibis y yo recordamos juntos cómo habíamos pasado la mañana de aquel día haciendo nuestras maquetas para el trabajo de inglés con die Italienerin Lehrerin Salvi, cómo nuestro amigo Näthen nos había ayudado haciendo unos pinos con plastilina y palillos de madera.

Y yo les comenté a mis amigos cómo recordaba yo la imagen bella de Bethellez, la mujer que tanto me ha invadido mi corazón por más de un año durante mi estancia aquí en Il Zièdew. Portaba unos pantalones de mezclilla azul, una blusa roja que dejaba ver aquellos suaves hombros y su cabello planchado. ¡Toda una maravilla esta chica!

Comentábamos cada uno de nosotros lo que ha experimentado con el amor, pero yo seguía conmocionado por saber las reacciones que habría Bethellez tenido después de haberme visto con una rosa magnífica, y luego el que yo haya pasado por ella y que mis manos estuviesen vacías para ella.

Terminaba el descanso y nos dirigíamos hacia la puerta trasera del edificio. Volvimos a acercarnos a Ella y a sus amigas, y yo no sabía qué hacer. Le pedí a mi amigo Java que me esperase, ya que no quería quedarme atrás solo, sobre todo cerca de Ella, ya que no sabría cómo responder.

Me esperó finalmente como todo buen amigo, y fuimos platicando al subir las escaleras. Al llegar arriba, recordé que tenía que darles una visita a mis grandes amigos de Haargues, Gemaves (Gèrades Mavecq), Ernie y Karenan, gran conjunto musical de nuestra preparatoria.

Dentro del aula donde se encontraban ensayando se encontraban otros dos muchachos a quienes saludé respetuosamente, especialmente a mi amigo Laus. Les dejé un chocolate a cada integrante del grupo musical y me despedí efusivamente de cada uno, les deseé lo mejor y me despedí.

Ahora me dirigía yo hacia el otro lado del edificio, donde se encuentra mi salón. Ya iba a entrar yo por la pared de cristal, y pasa Ella. Discreta, no sé si por no querer llamarme la atención o por, de plano, no interesarse en saludarme. De cualquier modo le llamé por su nombre y volteó.

Se acercó a mí con una de sus tantas sonrisas llenas de fulgor y alegría, y le comenté que pasara un Felíz Día del Amor y la Amistad, a lo cual me respondió deseándome lo mismo. Nos abrazamos, y les confieso, ¡fue la primera vez que la abrazé! Fue tan especial este momento para mí.

Después de esto le comenté que se la pasara bien en este día y fue así como nos despedimos con unas miradas que para mí fueron demasiado tiernas y sencillas; luego, cada quien tomó su rumbo.

Entré a mi salón tan felíz que no lo podría creer. Las clases siguieron y poco más tarde unos alumnos de internacional empezaron a entrar a los salones todos y entregaron las rosas y cartas a los destinatarios correspondientes.

Entonces imaginé que en el salón del otro lado del edificio donde se encontraba supuestamente Ella estaban llegando al mismo tiempo las cartas para ellos, donde se encontraba la mía. Me sentía nervioso y al mismo tiempo felíz. Reía de alegría y de emoción. ¿Qué habrá sentido Ella?

Al iniciar la clase de Ekimasce le pedí permiso al maestro de ir al sanitario, pero realmente me dirigí a la planta de abajo donde se encontraban mis amigos Gemaves, Haargues, Ernie y Karenan. Tras haber bajado las escaleras, y pasado por el pasillo de las maquinas dispensadores, divisé a la distancia a aquella chica leyendo, seguramente, una carta que había recibido después del descanso. Llegué con mis amigos cantantes y los saludé de nuevo y me acerqué a Gemaves.

Le comenté lo que había acontecido y lo que había unos segundos anteriormente observado. Quedamos en platicar de ese asunto después, ya que nuestro amigo Haargues quería entrar a fondo en la plática, por lo que tuve que cambiar repentinamente de conversación.

Después de esto me retiré por segunda vez de este grupo de cantores y artistas. Entré a mi salón de clases y comenzaba ya la materia de Ekimasce, mi materia favorita.

La alegría me llenó tanto mi alma que no bajó en ningún momento mi ánimo. Pasaron las horas, y me entretuve un poco durante las horas de Ekimasce. Terminaron las clases y todos se saludaban con tanto afecto, deseándose un felíz día y poniéndose de acuerdo cómo se verían en las horas siguientes.