Freitag, Januar 27, 2006

DIARIO DE KLAIREBEAUX: Desgaste Semanal

Salimos todos y tuve la suerte, tan propia de mí, de arribar al edificio tan cerca del toque de entrada. Llegué a la planta alta y encontréme con mis amigos de Dägamos e Ibis (Java aún no llegaba), junto con otros muchachos del salón que está después del mío y no es precisamente donde están Java e Ibis. Les comenté a estos dos amigos míos presentes el pequeño plan que tenía para la hora del descanso de hoy, y también le dije a mi amiga que hoy era cuando tenía yo que contarle todo, todo, todo lo que me había pasado respecto a la relación con ...
¿Ella?.

Pasaron los minutos, llegó la maestra de física y tuve que apresurarme a terminar mis trabajos y tareas pendientes de la clase, los cuales nunca termino. Mis ojos se sentían abatidos, después de haberme quedado más de diez horas despierto después de las diez de la noche del día de ayer.

Noté que mi compañera Nädheline sufría lo mismo que yo. Un compañero nos ofreció unos chicles de menta, a lo cual acepté yo y realmente mis ojos y mi mente se estaban deslumbrando un poco más. El sueño se estaba perdiendo en el masticar el chicle, y mis energías, aunque bajas todavía, se mantenían constantes y disimulaban una apariencia normal para mi persona.

En la hora de inglés, unos compañeros y yo tuvimos que dar nuestra clase acerca de un libro de Narnia, para lo cual no estaba preparado, ya que sólo me preocupé por mi materia favorita. Todo el empuje hacia una buena presentación fue gracias a Marko, aparente líder de la presentación.

Tras esto, siguió una tercera hora de física y finalmente el descanso. Me dirigí de nuevo con mis amigos, mencionándoles que hicieran lo indicado por mí en la mañana. Luego buscaba yo a mi compañero de periódico Haargues, para asistir a las audiciones para la próxima obra de teatro de la preparatoria. Me encontré con Gemaves y le pregunté que si no quería participar, a lo cual sencillamente le agradó la idea y decidió asistir y acompañarme.

¡Nervioso estuve! (Como siempre) Pero, como les comenté a mis amigos Haargues, Laussé y Quedecq, hice lo mejor que pude hacer, con mis pocas habilidades de canto y actuación, hice mi primera audición a una obra de teatro.

Fui el tercero del día en haber asistido. Luego siguió Gèrades Mavecq (Gemaves), a quien le deseo la mejor de las suertes. Le agradezco a Quedecq las palabras que me dió para no sentirme menos, aunque sigo pensando que si fuimos muy pocos los que asistimos a las audiciones, y en caso dado de que nos metan directamente a la obra, yo me sentiría mal, ya que lo que yo deseaba era que esto fue un poco más competitivo y no sentir que estoy en la obra solamente porque nada más asistí a la audición o porque nada más era amigo de estos jueces tan ortodoxos y listos.

Luego tuvimos que separarnos Gemaves y yo, ya que él iba a buscar a una amiga suya, y yo a mis otros amigos, cuando de repente aparece ¿Ella? con su sonrisa hacia nosotros saludándonos tan educadamente. Le respondí con un tímido saludo y una pequeñita sonrisa (¿¡qué rayos hice!?) y seguimos nuestro camino.

Finalmente llego con Java, Ibis y Dägamos. Subimos de nuevo por aquellas escaleras tan elogiadas por mí de Il Zièdew, hasta llegar a cierto pasillo donde decididamente le comenté a mi amiga todo lo acontecido en las vacaiones, ya que son ella y Gemaves los que no conocen muy a fondo los detalles de lo que sucedió.

Tuve que entrar a mi salón y continuar con mis clases, por lo que me despedí de mis grandiosos amigos. Después de la clase de Artes y Humanidades siguió mi materia favorita: ¡Ekimasce! (Química).

Me sentía totalmente despierto para aprender más el día de hoy y saborear los elementos que fluyen entre la clase. Asistimos a La Aula de Inteligencia, no a La Aula de Estudio, donde expongo mis conocimientos adquiridos en este Oráculo.

Vimos cómo se veían algunas moléculas y todas esas maravillosas estructuras que abundan en este mundo tan bello. Detrás de mí se encontraba sentada la guapa Zämande, a quien me había tocarle regalarle en el Intercambio de Navidad (mejor dicho, de Final de Cursos, ya que aún era noviembre). Me preguntó sobre todos esos radicales que les dan las características a los compuestos orgánicos, y yo con mucho gusto le iba explicando en medio de la clase. Lo bueno fue que llegó a entenderme que al llegar al salón y haber terminado ella su prueba, noté una grata sonrisilla significando una satisfacción por lo que entendió.

Me dió mucho gusto eso. En lo que respecta a mí, yo no había estudiado para esto, pero sí que conozco a los compuestos y radicales. Ya sé muy bien identificarlos y en algunos casos hasta nombrarlos. El maestro nos encargó como proyecto traer para el lunes la representación de un compuesto orgánico, el cual lo vamos a explicar.

Yo tenía en mente ya hablar de el enigmático Benceno. Tocó el timbre de salida, y al salir del salón me encontré con mi amigo y excompañero del Deutsch, Oneànt Marko, quien me saludó sencilla y respetuosamente. Me preguntó que si podría prestarle mi libreta de física, ya que su maestro es todo un desastre para llamarsele maestro. Asentí, y quedamos en que el lunes le prestaría mis apuntes.

Ya en la puerta principal del edificio me topo de nuevo con Zämande, y sus amigas y compañeras de nosotros Harlé Mará y Envarnin Maar. Las saludé y les pregunté que si ya tenían pensado qué molécula iban a traer para el lunes.

No estaban tan enteradas de esto, ya que no se imaginaban que podían traer la molécula que ellas quisieran. Envarnin dijo que no podría hacerlo, y le comenté que le pidiese ayuda a su padre (un ingeniero químico), a lo cual respondió con una risa que su padre ni en sueños le ayudaría. Luego Harlé Mará dijo un pequeño disparate: Ella quería hacer la molécula de CH3, ¡la cual no existe!

¡Ay, muchacha! Les comenté que la más sencilla sería la del Metano (CH4), pero ya veré el lunes qué fue lo que hicieron el fin de semana. Después de esto vi a la niña de Adgrielle y me despedí de estas tres guapas muchachas.

La señora Laurdes Maar, Adgrielle y yo ahora nos dirigiríamos hacia Lauterbatch, nuestro hogar tan pequeño y vasto para estar tranquilos, aunque no lo suficiente para gozar una estupenda existencia.

Eso es todo lo que tengo que contarles por el día de hoy.

Gracias a Dios es viernes, y por fín voy a descansar sin un horario de escuela.
Auf Wiedersehen!