Dienstag, Juli 26, 2005

DIARIO DE KLAIREBEAUX: Jugando Bajo la Lluvia

Buenas tardes, compañeros.

Ayer, alrededor de las cuarto a las siete de la tarde, me estaba preparando para asistir a mi tranquila cancha del parque que se encuentra a unas pocas cuadras de mi casa para jugar básquetbol.

Mi mamá ya me había comentado que existía la probabilidad de que lloviera, pero yo tenía tantas ganas de salir; además, yo había lavado mis shorts para básquetbol el domingo en la mañana y con más ganas los iba a usar esa tarde.

Salí y observé que varias nubes cubrían los alrededores. ¡Era la segunda vez que iba al parque con una playera sin mangas! (Qué emoción) Arribé al parque y empecé a tirar, y no tardó mucho tiempo en que el cielo empezara a dejar caer sobre la Tierra sus gotas de lluvia. La verdad, no me importó, y seguí haciendo tiros, por más que la lluvia y el agua sobre la cancha me impidieran botar bien y me provocaran resbalarme en algunas partes.

Un viejo amigo, me pidió agua y se lo permití. Seguía jugando y la lluvia siguió cayendo más y más. Había momentos cuando se calmaba, y otros donde con tanta furia caía. Luego sentí que era suficiente por el momento y me puse bajo las ramas de un arbol para cubrirme un poco de la agua de la lluvia.

Los muchachos que estaban jugando hace unos momentos fútbol me ofrecieron ponerme junto a ellos bajo otro arbol mejor, y acepté. No duraron mucho, y se marcharon. En cambio, yo, quise quedarme. No era la primera vez que la lluvia venía a invadir mi terreno.

Yo nunca voy en vano a jugar básquetbol. O voy a entrenar, o a jugar contra alguien, o voy a ganar. Pero nunca voy menos de una hora para tan sólo ver cómo la naturaleza me quiere arrebatar mis deseos.

Duré una media hora más y me decía a mi mismo <<trueno avisa>>, y así fue. Escuché un trueno desde el cielo, y me asusté. Corrí por mi bote de agua y mis llaves. Corrí sobre lodo que cubría mis pies, y casi me hacía caer en él. Corrí, pidiendo que no me cayera algun rayo.

Ninguno cayó. Creo que la naturaleza sabe respetar a algunas personas.

¡Por fín salí del parque! Me coloqué en las paredes de una casa. Allí esperé hasta sentir la calma. Duré sentado como unos quince minutos.

Miré el firmamento y pude darme cuenta de que las nubes oscuras se movían hacia otra parte que no era mi casa. Y esto era buen agüero. Pasaron los húmedos minutos y salí de mi escondite. Corrí por las calles de la colonia Les Tourelles, y pasando por la avenida que dividía esta colonia de la mía, me encontré a mi mamá.

Creí que ya se había dirigido a la casa, pero me comentó que ella también esperó a la calma de la lluvia, y siguió trabajando, hasta que se dió cuenta de que no pararía la lluvia hasta mucho después. Juntos llegamos a la casa, empapados. Mi hermana seguía en el internet, platicando y no sé qué más.

Quise bañarme luego, y después de que mi hermana terminara de platicar me puse yo en la computadora. Y así fue, un día más con lluvias en Monterrey.

Bueno, cuídense de las lluvias amigos.
Auf Wiedersehen!